Autos rojos / Bestias impares de Jimena Repetto

Amor

Nunca supe de memoria
la fórmula del volumen.

La medida que se le asocia
a un prisma,
pirámide, esfera

al espacio que ocupa
en la casa,
en mis días, adentro

no explica este vacío.

Estoy segura
lo que había fue hacia algún lado,
no pudo perder su peso, su cuerpo
su dirección.



Gretel

Sueño:

parque Hansel y Gretel
olor a pino y hojas amarillas.

Recorro la atracción
turística soy feliz
presiento
faltan dos días para volver a casa.

Esta noche
es un cuento
de traducciones infieles.

Si yo soy Gretel no sé
por qué la bruja
se come a Hansel.



Violetas, absurdos, brillantes


Eras mi mago,
el único que aparecía conejos
violetas, absurdos, brillantes.

Con el tiempo no hubo más ilusiones.

A veces en las fiestas busco
hombres con galeras:

sacan conejos blancos
de orejas rosadas
y bigotes afilados

pero ahora me da igual.



Camiones

En la estación
son pocos los que evitan
saludar con movimientos de ahogado
a los que se van.

Los que se quedan siempre
guardan un recuerdo presente
previo a la distancia

Llegaste
como un conductor de camión
rojo y solemne
que bloquea las rutas
a quienes pretenden esquivarlo.

Dormimos juntos.

Te escuché dejarme.

Así los astronautas sientan banderas
en desiertos sin dueño
y después
abandonan el Espacio.



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Las criadas, de Jean Genet



8 de agosto, 2012


Respetando, y capitalizando, la idea de Genet de que en el acto teatral todo debe ser falso, Ciro Zorzoli nos propone una versión de Las Criadas en la que se subraya la artificialidad de la representación.

La obra transcurre dentro de una maqueta que deja al descubierto sus cicatrices. Por fuera de ella, Omar -una suerte de asistente multiuso- responde a las órdenes de las actrices, moviendo ventanas y alcanzando plumeros. Estos dos factores –escenografía y asistente- refuerzan el efecto: al espectador se le señala una y otra vez que está ante una puesta, desafiando el acto sagrado de creencia. Así, el teatro queda semidesnudo, pero de una manera púdica, poco escandalosa y que no llega a incomodar a nadie. 

El texto original se respeta casi en su totalidad y se hace carne en tres excelentísimas actrices: Victoria Almeida, Paola Barrientos y Marilú Marini. La vida que adquieren los personajes en ellas envuelve el misterio de los sentimientos intensa y terriblemente experimentados. El odio, la fascinación y la excitación de Clara y Solange quedan plasmados en los primeros minutos de la ceremonia que despliegan ante los ojos fisgones del público. En su adrenalínico numerito diario las dos criadas juegan a ser quienes no son: una por vez, Clara y Solange se convierten en la señora. El acting les produce un deleite adictivo y peligroso que les aprieta el cuello y las nubla por completo.

Es en ese mundo que habitan las sirvientas donde la señora toma su postura seductora, fuerte y erguida. Afuera, en el universo de Omar, esta Cruella de Vil con peluca se transforma en una anciana que no puede enderezar su endeble paso. Existir, ser quienes son, es una tarea que se consuma entre las tres: ama y esclavas se necesitan mutuamente para escupirse y verse al espejo.

Como encerradas en un cuarto sin cerraduras, las criadas ensayan –tal vez empujadas por algún que otro segundo de lucidez- actos mínimos de rebeldía: intentan salirse de escena para escapar de su destino. Pero estos amagues son frenados por Omar, quien ayuda a que la tragedia se consume.

El incesto, la explotación de clase, el poder, el deseo, la intolerancia, la paranoia, el crimen. Los temas abordados por la obra de Genet se abren en estrella para que el espectador se quede pensando. Puede que ahí radique su riqueza, más allá de su perfección en tiempo y forma.

Texto: Ariana Perez Artaso.


  
Ficha técnico-artística
Autoría: Jean Genet.
Traducción: Laurent Berger.
Actúan: Victoria Almeida, Paola Barrientos, Marcelino Bonilla, Marilú Marini.
Vestuario: Oria Puppo.
Escenografía: Oria Puppo.
Iluminación: Eli Sirlin.
Música original: Marcelo Katz.
Entrenamiento actoral: Carlos Trunsky.
Asistencia artística: Gabriel Baigorria.
Producción ejecutiva: Romina Chepe, Alberto López Sierra.
Dirección: Ciro Zorzoli
 
Datos curiosos sobre la obra
Francia. En 1933 aconteció el brutal asesinato de dos mujeres (madre e hija) de la familia burguesa Lancelin. Las autoras del atroz hecho fueron, precisamente, sus criadas: las hermanas Christine y Lea Papin, quienes confesaron rápidamente su crimen, se negaron a ser defendidas y fueron condenadas. Lo insoportable e inquietante del caso fue la no identificación del móvil que impulsó a las Papin.

Este fue el caso que inspiró a Genet para escribir Las Criadas, pieza que estrenada a fines de la década del 40´ en París.


Jean Genet (artículo de Wikipedia)

Nació en París el 19 de diciembre de 1910. De padre desconocido, su madre (una joven prostituta) lo entregó a la asistencia pública a la edad de un año, permaneciendo allá hasta los ocho. De los ocho a los diez vivió con un carpintero de Morvan y su familia, a los que hizo víctimas de sus primeros robos, pese a que (según la biografía de Edmund White) siempre se habían preocupado por él y le tenían mucho cariño. Durante su período escolar fue un alumno aventajado, obteniendo las más altas calificaciones. Sin embargo, esta época de su vida está plagada de intentos de fuga y hurtos menores. A la edad de diez años, Genet se convirtió en un auténtico ladrón, pasó su adolescencia en prisiones juveniles (como las de Mettray, Fresnes, Tourelles, y Santé) y más tarde acabó prostituyéndose.

Edmund White sugiere que los sórdidos y escabrosos detalles acerca de su infancia y adolescencia, pudieran haber sido exagerados por el mismo Genet para encajar en su ideal de "marginado". A partir de entonces comenzó a escribir. Sobre su vida de presidiario escribió en 1946 "Miracle de la Rose"/"El milagro de la rosa" (París: Gallimard, 1951), vida de presidiario que finalizó a los 18 años, cuando se alistó en el ejército.

Su vida militar acabó de forma súbita tras ser declarado culpable de realizar actos impúdicos (fue atrapado en actitud homosexual) con un compañero. A partir de ese momento prosiguen sus andanzas como vagabundo, ladrón y chapero por toda Europa. Sobre estas andanzas personales escribe en "Journal du voleur"/"Diario del ladrón" (París: Gallimard, 1949).

En 1937 regresa a París, dónde entra y sale de la cárcel en numerosas ocasiones acusado de robo, mendicidad, falsificación de documentos y conducta impúdica y obscena. Una vez más en prisión escribe el poema "Le condamné à mort" (1942), cuya edición costea de su propio bolsillo, y en 1944 la novela "Notre Dame des Fleurs"/"Santa María de las Flores" (Lyon: Barbezat-L'Arbalète, 1948).

Tras diez condenas consecutivas, sobre Genet pendía la amenaza de la cadena perpetua. Fue gracias a Jean-Paul Sartre, Jean Cocteau (quien utilizó su influencia para la publicación de "Notre Dame des Fleurs"), Pablo Picasso y otros personajes de la vida artística e intelectual francesa que pidieron el indulto personalmente al presidente de la república y su condena fue finalmente revocada en 1948. Genet nunca volvería a ser encarcelado.

En 1949 ya había publicado cinco novelas, tres obras teatrales y varios poemas. En ellas retrataba de forma totalmente explícita y provocadora tanto el crimen como la homosexualidad, motivo por el que su obra fue, no solo censurada, sino prohibida en muchos países. Por otro lado, debido a la devastadora depresión que para Genet supuso su propio análisis en el largo ensayo de Sartre "Saint Genet comédien et martyr" (1952) dejó de escribir durante años. En 1961 había escrito nuevas piezas teatrales así como el ensayo "Ce qui est resté d'un rembrandt déchiré en petits carrés", analizado por el filósofo deconstructivista Jacques Derrida en su obra "Glas".

Su vida amorosa durante este intervalo de tiempo estuvo estrechamente ligada a Abdallah, un funambulista que acabó con su propia vida en 1964. Tras este suceso, Genet también intentó suicidarse.
A finales de los años 60 se acentuó su compromiso político, especialmente después de los eventos de Mayo del 68 (incluso homenajeó a Daniel Cohn-Bendit, líder de los estudiantes revolucionarios), declarando que si bien se trataba de una revolución imposible, lo importante era que "la ideología del Mayo Francés es una mezcla de exaltación de la juventud y de rechazo a la autoridad y a la jerarquía". Participó en manifestaciones para llamar la atención sobre las penosas condiciones de vida de los inmigrantes en Francia. Sus convicciones políticas le llevaron también a apoyar a los Panteras Negras, que le invitaron a los EE. UU. donde vivió durante tres meses en 1970 dando charlas, asistiendo al juicio de Huey Newton (su líder), y escribiendo artículos para sus periódicos. 

También en 1970 tuvo acceso a los campos de refugiados en los Territorios Palestinos, entrevistándose secretamente con Yasir Arafat. Profundamente influenciado por estas experiencias escribió su última, póstuma y larga novela "Un Captif Amoureux"/"Un cautivo enamorado" (Gallimard;1986 que tradujeron al castellano, para Editorial Debate, María Teresa Gallego Urrutia y María Isabel Reverte Cejudo en 1988) En ella Genet recoge textos elaborados durante su estancia en Jordania y Líbano al lado de los fedayín. También apoyó el grupo de información para presidiarios con Angela Davis, George Jackson, Michel Foucault y Daniel Defert. Trabajo con Foucault y con Sartre en sus protestas contra la brutalidad policial contra los argelinos en París, brutalidad permanente desde la guerra de la independencia de Argelia, que provocaba la aparición de cadáveres apaleados y torturados flotando en el Sena.

En 1982 Jean Genet, que se encontraba en Beirut, fue uno de los primeros europeos en entrar en el campo de refugiados palestinos de Sabra y Chatila donde tan sólo horas antes los falangistas (kataeb) libaneses acababan de asesinar a cientos de sus habitantes. El resultado de esta visita es su texto "Quatre heures à Chatila"/"4 horas en Chatila" publicado censurado en la Revue d´Etudes palestiniennes en su número de enero de 1983; hay disponible una traducción en castellano de la versión oficial en CSCA.

El 19 de diciembre de 1983, en una de sus escasas apariciones públicas, leyó fragmentos de su obra en la inauguración de una exhibición sobre la masacre de Sabra y Chatila organizada por la "International Progress Organization" en Viena, Austria. Había sido invitado por el filósofo Hans Köchler.

En 1984 la Academia Francesa le concedió el Premio Nacional de Literatura.

Poco tiempo después Genet desarrolló un cáncer de garganta. Fue hallado muerto el 15 de abril de 1986, muerte probablemente causada por un traumatismo craneal tras una caída fatal. Casi olvidado, fue enterrado en el cementerio español de Larache, Marruecos.

Fotos:
Las Nación.
Carlos Furman.
Blanco Negro Blanco.
Del castillo encantado.
Alternativa teatral
.
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Algo que decir

15 de mayo, 2011


Algo que decir


Por Jimena Repetto


Para el cuaderno de la dama y el anotador del caballero, en Buenos Aires se desarrolla una serie variopinta de talleres literarios. Si bien dicen que la lectura es la mejor escuela, la guía de un maestro y la escucha atenta de un grupo tienta a más de uno a encomendarse a la misión de compartir sus textos. Allá vamos para investigar de qué se trata esto de andar haciendo de la palabra, una experiencia colectiva.

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El partener, versión de Manuel Vicente


"Es una bendición ser padre Nico, la cagada es que hay que dejar de ser hijo".

Es desde ese prisma, el del hijo, el rebelde, que Mauricio Kartun trazó las líneas de esta historia aparecida en un viaje en micro a Entre Ríos, con los ecos de un pasajero de habla criolla que inspiró las formas que finalmente adquiriría la obra.


El partener narra la historia de Nico, un zapateador adolescente que, como Telémaco en busca de Ulises, sigue –incansable- las huellas de Pachequito, su huidizo padre que le esquiva con soltura a sus deberes como referente.  La búsqueda del joven lo lleva a atravesar pueblos y parajes remotos de nuestro país, movido por un doble objetivo: volver a ocupar su lugar en el dúo artístico que ambos formaban y hacer que algo más que la genética siga latiendo en el vínculo que los une.

El punto de encuentro es Campana. En una pieza pequeña, sucia y maloliente detrás de un restaurante encuentra Nico a su progenitor, un ahora recitador devenido en mozo y con un nuevo número dos enmarcado en una larga y placentera pollera. Se trata de Nydia, una quedada profesora de folclore que lleva la cruz de su propio padre encima. Invertido, Nydia y Nico cargan con el mismo peso, al tiempo que sufren por el amor de un mismo hombre.

La versión de la obra estrenada en 1988 en el Lorange que puede verse hoy en el Teatro del pueblo fue producida por el Cervantes en el período 2011-2012. Cuenta con sólidas actuaciones que reavivan la pieza bajo la dirección de Manuel Vicente, quien imaginó a sus tres personajes deambulando por una escenografía despojada que poco muestra pero mucho dice, disparando al centro de la imaginación del espectador, el cual puede con facilidad ver más allá del escenario y sentir el frío que aprieta en las mañanas rurales con poca frazada.

La dupla Kartun-Vicente es efectiva, lo sabemos porque ya la vimos en acción durante las varias temporadas que se mantuvo en cartel Salomé de Chacra, espectáculo en el que Vicente interpretó a Herodes, captor y censor del rojo Juan el Bautista. El equipo funciona, bien vale verlo salir a la cancha.

Texto: Ariana Perez Artaso.


Dónde: Teatro del pueblo (Av. Roque Sáenz Peña 943).
Cuándo: Sábados 22.30.
Cuánto: 80 pesos. Estudiantes y jubilados 50 pesos.

Ficha técnico artística
Autoría: Mauricio Kartun.
Actúan: Rodrigo Álvarez, Juan Palomino, Ana Yovino.
Vestuario: Mariana Tirantte.
Escenografía: Mariana Tirantte.
Diseño de luces: Gonzalo Córdova.
Diseño sonoro: Araceli Matus.
Asistencia de dirección: Yael Ken.
Prensa: Duche&zarate.
Producción: Cristina Fridman.
Coreografía: Mara Linari.
Dirección: Manuel Vicente.

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Por qué los elefantes prefieren jugar a la mancha, de Silvina Rocha y Mey






Los elefantes en los cuentos infantiles siempre caen bien. Desde Dailan Kifki hasta Babar, cada uno aporta a los pequeños lectores una gota de contundente ternura. 


El elefante protagonista de Por qué los elefantes prefieren jugar a la mancha de Silvina Rocha y
Mey no se queda atrás.



Puede uno imaginarse las complicaciones que tremendo animal tiene, si decide jugar con sus amigos a las escondidas. Las ilustraciones del libro de Pequeño Editor dan cuenta de este simpático proceso. Y explican por qué, efectivamente, estos animales no suelen ser muy afectos a los juegos de escondite.





Este libro pertenece a la colección Panzada de Letras, destinada en especial a quienes recién están armando sus primeras bibliotecas. Esta nueva iniciativa de la editorial propone libros que despiertan la curiosidad de los más chicos sin resignar calidad y contenido creativo.

Arrorró  y Agua salada son otros de los títulos de la colección.


Los invitamos entonces a descubrir Por qué los elefantes prefieren jugar a la mancha y así, también, entender por qué a los adultos nos divierte tanto leer algunos libros destinados a los más chicos.


Por Jimena Repetto



Lector experto + Lector inicial / Lector inicial
32 páginas color / 20 x 20 cm
ISBN: 978-987-1374-31-1


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Dos poemas de La otra vida, de Agustín Campos

Testigo incierto

Ojalá fuera solo un testigo 
cierto en los trastornos
y quieto en las pasiones,
y de mi alma fuera amigo.

Quisiera ser el secretario 
de emociones exactas,
enviadas a un controlador
que el día entero las anotara.

Pero me acostumbro a bajar
en un ascensor descontrolado,
del cielo al infierno volando
yendo a las llamas apagar.


Pasado

El pasado me acosa con sus garras,
borrar las huellas 
y caminar hacia la espuma,
un pasajero en perpetua fuga.

Recordando la foto en blanco y negro
y el peso de los sueños que llevo,
sobre una mochila, con la mayor destreza,
para aliviar mi alma en la meta.

El pisado pasado,
en mi frente, el destino tatuado,
como tinta vieja en la piel impresa,
de tanto andar por la ancestral huella.

La Otra vida puede conseguirse en Amazon.

Más sobre Agustín Campos:  
Ventana Esquizo (Reseña de Revista Siamesa).
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El invernadero, de Luis Cano


Un invernadero reúne todas las condiciones que las plantas necesitan para poder crecer. Allí, la temperatura, la humedad y el ambiente son ideales para garantizar el desarrollo de los seres vivos que, además, serán cuidados por alguien. De la misma manera, la familia pareciera reunir las condiciones necesarias para el crecimiento de los hijos. Pero… ¿qué pasa cuando ese paralelismo no se agota en el sentido poético y comienza a acercarse a la realidad? ¿Qué pasa cuando la familia es como una planta que sólo crece en el lugar repitiendo un leit motiv infinito como las agujas del reloj?

La obra escrita por Luis Cano, y dirigida por Alejo Sambán, desarrolla este paralelismo y, de manera muy lúcida, reflexiona sobre la constitución del individuo en el entramado familiar.  Una madre anclada en un sillón, la presencia fantasmal de un padre y un hijo que narra, al tiempo que busca comprender, su historia -y claro, su presente-. 

Pero la trama no se agota en la historia. Las interrupciones que el hijo-narrador introduce hacen evidente que estamos en el teatro y la obra se transforma en un ensayo que, al introducir recursos meta-teatrales, habilita la reflexión en torno a las diversas funciones y a el alcance del hecho teatral.  

A través de la puesta en escena despojada y minimalista se crea –y se deconstruye- el paralelismo invernadero-familia. El piso es de tierra y está parcelado, pero lejos de generar vida, el tiempo se detiene en una melodía o en el cú-cú de un reloj que anuncia el eterno retorno a las “raíces”. Así el teatro, en tanto espacio de representación, pareciera ser el lugar propicio para buscar respuestas, para repensarse y entonces, por fin, destrabar el tiempo. 

Por: Carmela Marrero Castro.

Funciones: sábados a las 20 hs.
Duración: 60 minutos.
NO AVESTRUZ: Humboldt 1857, 4777-6956, Palermo.
Reservas: reservas@noavestruz.com.ar
Entradas: $ 60 y $ 40 (dtos. a estudiantes y jubilados).
https://www.facebook.com/CulturaNoAvestruz
www.noavestruz.org.ar
Prensa: Carolina Alfonso – 4802-4607 – 155-662-6006 – caroalfonso@gmail.com

FICHA TÉCNICO-ARTÍSTICA:

Dirección: Alejo Sambán
Actúan: Analía Sánchez, Enrique Dumont y Federico Marrale
Música original y piano en vivo: Federico Marrale
Dirección de arte: Constanza Balsategui
Diseño de luces: Patricio Barbaresi
Producción: Karina Sotelo


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Dirección:

jimenarepetto@gmail.com

Ariana Pérez Artaso
capullodealeli@gmail.com

Equipo de redacción:
Marilyn Botta
Carmela Marrero
Guido Maltz

Diseño y moderación:
Pablo Hernán Rodríguez Zivic
elsonidoq@gmail.com

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