MAPAMUNDI: DESTINO JAPÓN






En tus besos yo encontraba


Sobre la película All About Lily Chou-Chou de Shunji Iwai

Por Zacarías Glass

Hoy, cuando estaba allí dando vueltas por el barrio chino, como festejando el año nuevo, con empanadita, aunque sin vino en un restaurante argentino, tuve la revelación de saber sobre qué escribir mi próximo texto: las cosas que uno se pierde estando comprometido. La verdad que, si estaba en pareja, nunca hubiera conocido nada de la obra del Sr. Iwai y la mitad de su obra vale más que un año en pareja. Un año en pareja es algo que aparece y se va, pero una película de Iwai queda para siempre. Se termina y uno sigue reflexionando y va poniendo en funcionamiento los músculos del cerebro en vez de… bueno… otros músculos que… luego de tanto tiempo con alguien no viene mal dejarlos descansar.
All About Lily Chou-Chou es la película del adolescente abúlico que busca música alternativa, por ejemplo a Lily la comparan con Bjork al principio de la peli. Ella tiene el Éter, que es el efecto que produce en la gente y no debe ser contaminado. El Éter no es una droga, sino esa fuerza mística que nos rodea, algo así como "La Fuerza” de Star Wars. Nunca vemos a Lily en todo el desarrollo del film, capaz por eso su música nos parece mística y al escucharla también nos muestra ese misticismo. Iwai y su película están rodeados de Éter.
Comienza con unas palabras en una pantalla negra introduciendo a Lily y de golpe pasamos a un plano de un chico en un pastizal verde alto, en medio del campo, nadie cerca, escuchando a Lily Chou-Chou en su discman. Esto sucede literalmente, no es una metáfora ni un lugar que el chico busca en su mente para escapar. Ahhh ¡pensar que casi me pierdo de conocer la obra de Iwai! Hubiese sido vivir con los ojos tapados. Es impresionante cómo uno se sumerge en la música de Lily y tiene el poder de alejar todo el ambiente.
En Hana y Alice, cuando las protagonistas de la película, dos chicas de 14 años, van caminando por una plaza, no van simplemente caminando, sino que atrás los árboles violetas van desprendiendo sus hojas. Mientras éstas vuelan, ellas caminan. De la misma manera, Shiori, cuando pone a Lily por primera vez en su discman, no va paseando por el campo solamente, sino que allí también hay barriletes en el cielo y el poder remontar uno hace que toda la alegría le vuelva. No es que Lily le produjera alegría, sino es simplemente el síndrome de Holden Caulfield, ¿recuerdan El guardián en el centeno? Shiori termina en el pasto, tirada, escuchando a Lily, capaz no en su discman, pero sí en su mente. Su finalidad era quedarse tirada allí, ella, la soledad, el campo y los barriletes. ¡Qué magnifico que es sentir el Éter de Lily!
Me quedé sin cigarrillos y se me complica escribir sin ellos. Aparte, es hora de dormir y lo haré escuchando la banda de sonido. El hecho de que Lily no exista en la vida real me pone más feliz y cercano a su Éter, porque lo genial es que, como la película es japonesa, no entiendo nada de lo que dicen las canciones, y todo forma parte de mi propia imaginación.

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