El Hombre de al lado

¿Qué te cuesta?




Por José Binetti


¿Qué te cuesta dejarme recibir unos míseros rayitos de sol?
El hombre de al lado





Toda buena película puede relacionarse con algún conflicto o tema (los guionistas abusamos de la palabra “premisa”) que afecta a toda la humanidad.
El hombre de al lado no es la excepción.


Comenzaremos entonces por un breve (muy) resumen de la historia de la humanidad:
El hombre primitivo era nómada. Viajaba por el territorio del planeta en búsqueda de aquel o tal animal, huyendo del clima o de los terribles peligros que acechaban ese planeta. Un planeta que no sabia de límites ni fronteras.
El hombre, cada hombre, era dueño del todo y ese todo era el hombre. Con la revolución agrícola la forma de vida de la humanidad da un giro. Ya no era necesario salir a cazar y la humanidad dejó de ser nómada para volverse sedentaria.
Este cambio de vida plantea un gran conflicto.
Ya no todo podía ser de todos.
La tierra es de quien la trabaje dijeron algunos.
La tierra es de quien la posea dijeron otros.
Los últimos van ganando.

El hombre de al lado es la historia de esos limite que existe entre una propiedad y otra. Tanto los límites físicos, como una medianera como los límites imaginarios, conceptuales, que marcan la intimidad, los límites internos de la lógica de cada individuo, los límites de lo que se puede o no hacer.
La película nos hace cuestionar un universo donde los limites, imaginarios, conceptuales son límites más fuertes que los límites intelectuales o físicos.
Un universo donde los limites nos protegen, nos dan seguridad.

Para analizar estos conceptos, Duprat y Cohn, nos cuenta la simple historia de dos vecinos que entran en conflicto por la invasión de uno sobre la propiedad privada del otro. Con un excelente desarrollo de personajes (exasperantemente crítico, hasta la risa incomoda y finalmente culpable) vivimos la realidad de dos personajes que son opuestos y limitan no solamente en lo edilicio sino también en lo simbólico.
Filmada en la Casa Curutchet, diseñado por el propio Le Corbusier, la película también cuestiona los conceptos de arte (tema propio ya de la poética de estos autores) y propiedad. ¿Es posible (ya sabemos que si) que alguien sea el dueño de una obra de arte? Una creación que ya posee vida propia.
Lo “otro”, lo ajeno, es tratado en la película de un modo descarnado, sin ser juzgado ni colocado en una tabla de valores. Lo extraño y diferente, lo incomprensible, es también una consecuencia de la existencia de los límites. Lo que esta mas allá.
Vivimos en un universo que consume la sensación de seguridad como la seguridad misma. Un mundo de barreras imaginarias que dividen clases y culturas para darnos la certeza de que nada va a cambiarnos. De que nada puede sobrepasarnos. Un universo donde la palabra diseño reemplaza a la de creación.

Con una fuerte crítica a una cuasi clase social “intelectuales Snobs de clase alta” se desarrolla el conflicto en un clima de suspenso. El hombre de al lado es una película sumamente incómoda. Durante toda la película escuchamos el TIC TAC de la bomba de tiempo. Una bomba de tiempo que llevamos dentro y que la película nos hace salir del cine caminando a su ritmo.

FICHA TECNICA
TÍTULO: El Hombre de al Lado.
TÍTULO ORIGINAL: El Hombre de al Lado.
GÉNERO: Comedia.
DIRECCIÓN: Gastón Duprat, Mariano Cohn.
GUIÓN: Andrés Duprat.
ACTORES: Rafael Spregelburd, Daniel Aráoz, Eugenia Alonso, Inés Budassi, Eugenio Scopel.
PRODUCCIÓN: Fernando Sokolowicz.
MÚSICA: Sergio Pángaro.
FOTOGRAFÍA: Gastón Duprat, Mariano Cohn.
MONTAJE: Jerónimo Carranza.
PAÍS: Argentina.
AÑO: 2009.
DURACIÓN: 100 minutos.

Dirección:

jimenarepetto@gmail.com

Ariana Pérez Artaso
capullodealeli@gmail.com

Equipo de redacción:
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Diseño y moderación:
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elsonidoq@gmail.com

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